Pagos · Reservas · Asistente 24/7 · Madrid · 2026
Una web a la altura de su cocina.
Velocidad en ordenador
Velocidad en móvil, se mantuvo
en accesibilidad (Lighthouse)
Servicios nuevos en la web
Atención, todos los días
Datos de tarjeta guardados
Por qué importa para tu negocio
Nada de lo que hay debajo es exclusivo de un sector: una clínica que vende bonos, un gimnasio que vende sesiones o un taller que da citas necesitan exactamente lo mismo — cobrar desde su propia web, contestar fuera de horario y que Google pueda leer lo que ofrecen.
Punto de partida
Arrastra el tirador para ver el cambio.
La Bistroteca no tenía un problema de restaurante. Tenía un problema de puerta. Todo lo que un cliente quiere hacer antes de sentarse a la mesa —reservar, mirar la carta, regalar una cena, preguntar si algo lleva gluten— había que hacerlo por teléfono o por Instagram, y casi siempre en plena hora punta. La web enseñaba dos fotos de los locales y un horario. La carta era una imagen que había que ampliar con los dedos. Y las tarjetas regalo estaban repartidas en dos páginas distintas, con dos carritos, para comprar exactamente lo mismo.
Velocidad
Vender, reservar, responder, mostrar la carta y enseñar Instagram. En ordenador la web abre más rápido que antes; en móvil se mantuvo, que con cinco servicios nuevos encima ya es una victoria. Estas son las notas que le pone Google, antes y ahora.
Velocidad en ordenador
Velocidad en móvil
Accesibilidad en ordenador
Accesibilidad en móvil
Bajo el capó
Lo que se construyó
Todas las capturas son del sitio real. Haz clic en cualquiera para verla a tamaño completo.
Eliges 65, 75 u 85 € y la tarjeta se dibuja al lado con ese importe. Quien la compra sabe exactamente qué va a recibir la otra persona.
Cada campo avisa en el momento, no al final. Se acabó descubrir en la pasarela que faltaba el correo de la persona que recibe el regalo.
Pardiñas y Espartinas, con las horas que están libres de verdad. Si el local se llena aparece la lista de espera, y los grupos grandes tienen su propio formulario.
Texto de verdad en lugar de una foto: se lee de un vistazo en cualquier pantalla, marca los alérgenos plato a plato y avisa de qué se puede pedir con pan sin gluten.
Horario, cómo llegar, alérgenos, tarjetas regalo. Responde y deja al cliente justo en la página donde puede reservar o comprar.
Tarjetas regalo
Antes, comprar una tarjeta regalo obligaba a pasar por dos páginas distintas con dos carritos. Ahora es un solo camino: importe, dedicatoria, pago.
Quien entra a comprar una tarjeta regalo ya ha decidido gastarse el dinero; lo único que hay que hacer es no ponerle obstáculos. Son cuatro pasos, sin registro y sin sorpresas. Los datos de la tarjeta bancaria no pasan en ningún momento por el servidor del restaurante: los pide directamente Redsys.
Elegir importe
Tres importes a la vista (65, 75 y 85 €) o la cantidad que quieras. Un clic, sin desplegables.
Poner el nombre y el mensaje
Según escribes, la tarjeta se va dibujando al lado. Lo que ves ahí es exactamente lo que va a recibir la otra persona.
Revisar antes de pagar
Cada campo avisa en el momento si algo falta. Nadie llega al pago para descubrir allí que el correo estaba mal escrito.
Pagar con tarjeta o Bizum
El pago lo gestiona Redsys, la pasarela del banco. El restaurante recibe el aviso de la compra; los datos de la tarjeta, nunca.
Lo mismo, en tu sector
Bonos de sesiones en una clínica, packs de clases en una academia, mantenimientos por adelantado en un taller: es el mismo mecanismo. Se vende desde tu propia web, con tu marca, cobrando por Redsys o Bizum, sin montar una tienda entera y sin guardar un solo dato bancario.
El asistente
Las mismas preguntas de siempre llegaban por teléfono en el peor momento del servicio. Ahora tienen respuesta a cualquier hora, y el equipo se queda con las conversaciones que de verdad necesitan a una persona.
Horario, cómo llegar a cada local, si un plato lleva gluten, cómo comprar una tarjeta regalo, cómo reservar para doce personas. Responde y, en lugar de dejar al cliente en la portada, lo lleva a la página donde puede hacerlo.
Lleva al formulario de reservas del local por el que está preguntando.
Responde con la información de alérgenos y abre la carta por esa sección.
Lo explica en dos líneas y deja el botón de comprar a un clic.
Da las dos direcciones con su botón de Google Maps.
La carta
Antes era una foto: había que ampliarla con los dedos, no decía nada de alérgenos y no aparecía en las búsquedas. Ahora es texto de verdad, con los alérgenos plato a plato, y cambiar un precio lleva un minuto.
Antes
✕Una foto de la carta
✕Había que ampliar con los dedos
✕Sin información de alérgenos
✕No aparecía al buscar un plato
Ahora
✓Carta ordenada por secciones
✓Se lee bien en cualquier pantalla
✓Alérgenos plato a plato
✓Aparece al buscar en Google
Reservas
Cada local tiene su propia agenda, y el cliente solo ve las horas que están libres de verdad. Cuando uno se llena, el formulario pasa a lista de espera él solo y el restaurante recibe el aviso en cuanto se libera una mesa.
Cada local, su calendario
El cliente elige dónde quiere comer y ve solo las horas disponibles. Sin dobles reservas y sin esa llamada de después para confirmar.
Lista de espera automática
Si no queda sitio, el cliente deja sus datos en lugar de irse a otro restaurante. Y el equipo sabe a quién llamar en cuanto se cae una reserva.
Los grupos, por otro camino
De siete personas en adelante hay su propio formulario y sus condiciones, porque una mesa de diez no se organiza como una de dos.
Accesibilidad
Esto no va solo de cumplir una norma. Va de la persona que ve poco, de quien necesita ampliar la letra y de cualquiera que mire la carta en la terraza con el sol de cara.
Accesibilidad en ordenador
Accesibilidad en móvil
El verde del botón de reparto era demasiado claro sobre blanco y se perdía. Lo oscurecimos lo justo para que se lea sin tocar la identidad de la marca.
Los títulos de cada página van ahora en orden, así que quien navega con lector de pantalla entiende la estructura en lugar de saltar de un sitio a otro.
La web bloqueaba el zoom del móvil. Costó desbloquearlo, porque el cortafuegos del hosting tumbaba el cambio en silencio, pero ahora cualquiera puede agrandar la letra.
Cuéntanos cómo trabajáis y en 48 h te decimos qué se puede quitar del teléfono y llevar a la web. Si creemos que no te compensa, también te lo decimos.
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